Sexualidad en la Gestante: Comportamiento, Mitos y Vivencia Clínica
Estudio Descriptivo Comparativo Antes y Después de la Pandemia por COVID 19 en Asunción - Paraguay
Dr. Elias Samuel Sánchez
Médico Ginecólogo y Sexólogo
elsam392@gmail.com - (+595 981) 405900
Dr. Félix Lezcano Maldonado
Médico Sexólogo
felixlezcano@hotmail.com - (+595 972) 178202
Asunción, diciembre del 2025
RESUMEN
Se analizó la conducta sexual de 200 mujeres embarazadas encuestadas en 2020 y 2024, con el objetivo de describir frecuencia, tipo de prácticas sexuales, percepción de placer y estructuras vinculares. La sexualidad en la gestante continúa activa y placentera en la mayoría de los casos. Se observan cambios postpandemia, con incremento en la frecuencia sexual, mayor presencia de relaciones estables no formalizadas y una apertura hacia prácticas autoeróticas. Además, se abordan mitos culturales y percepciones erróneas que aún condicionan la vivencia erótica de las gestantes.
INTRODUCCIÓN
La sexualidad en el embarazo constituye una dimensión fundamental del bienestar integral de la mujer y de la pareja. Más allá del aspecto físico, representa una forma de comunicación afectiva y emocional que puede fortalecerse o modificarse durante la gestación. Los cambios hormonales, anatómicos y psicológicos influyen directamente en el deseo, la excitación y la vivencia del placer, haciendo de esta etapa un periodo de redescubrimiento de la intimidad.
Durante la gestación, la mujer atraviesa transformaciones corporales y emocionales que impactan en su autoimagen y en la relación de pareja. La percepción del propio cuerpo, la respuesta sexual y la disponibilidad erótica pueden fluctuar de acuerdo con el trimestre, el contexto de la relación y las creencias culturales que rodean el embarazo. La comunicación y el acompañamiento profesional son factores determinantes para que la vivencia sexual sea positiva y saludable.
A pesar de los avances científicos, persisten mitos y tabúes que asocian la sexualidad gestacional con riesgo o con pérdida de pureza. Estas creencias, transmitidas culturalmente, pueden generar culpa, miedo o inhibición. En contrapartida, una orientación adecuada permite comprender que el embarazo no implica la suspensión del erotismo, sino su adaptación a una nueva realidad corporal y emocional.
El confinamiento y las transformaciones sociales derivadas de la pandemia de COVID-19 introdujeron nuevos desafíos en la vida íntima de las parejas. Las modificaciones en la convivencia, el estrés y la ansiedad impactaron en los patrones de deseo y frecuencia sexual. Este estudio busca analizar esas variaciones, comprender las nuevas formas de expresión sexual en la gestante y resaltar la importancia de integrar la salud sexual como parte esencial de la atención prenatal.
OBJETIVOS
• Analizar el comportamiento sexual de gestantes atendidas en consulta privada y comparar las variaciones observadas antes (2020) y después (2024) de la pandemia por COVID-19.
• Identificar mitos persistentes que impactan negativamente la sexualidad femenina durante la gestación.
MARCO TEÓRICO
La sexualidad humana constituye una dimensión esencial de la salud integral y del desarrollo personal. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2010), la salud sexual se define como un estado de bienestar físico, emocional, mental y social en relación con la sexualidad, y no meramente la ausencia de enfermedad o disfunción. En el contexto de la gestación, esta definición adquiere una relevancia particular, ya que la experiencia sexual de la mujer embarazada se encuentra modulada por una interacción compleja entre factores fisiológicos, psicológicos, relacionales y socioculturales.
Durante el embarazo se producen modificaciones anatómicas y hormonales que pueden influir en las diferentes fases de la respuesta sexual: deseo, excitación, orgasmo y resolución. El incremento de los niveles de estrógenos y progesterona genera una mayor irrigación en la zona pélvica, lo que puede aumentar la sensibilidad genital y favorecer la excitación. Sin embargo, también aparecen cambios físicos como el aumento del volumen abdominal, la hipersensibilidad mamaria o la fatiga, que pueden afectar la comodidad o el interés sexual. Estas variaciones no deben interpretarse necesariamente como patológicas, sino como adaptaciones naturales al proceso gestacional.
Desde la perspectiva psicológica, la vivencia de la sexualidad durante el embarazo está íntimamente ligada a la autoimagen corporal, la relación de pareja y el entorno emocional. Algunas mujeres experimentan un aumento del deseo sexual, vinculado al sentimiento de plenitud y cercanía afectiva con su pareja, mientras que otras pueden atravesar etapas de inhibición o temor. La ansiedad respecto a la seguridad del bebé, el miedo al dolor o a “hacer daño” durante el coito, y la persistencia de mitos culturales en torno a la práctica sexual en el embarazo son factores que condicionan la conducta sexual. Estas creencias arraigadas en muchas culturas latinoamericanas, donde la sexualidad femenina aún es objeto de tabú y control moral pueden generar sentimientos de culpa o vergüenza, afectando tanto el placer como la comunicación con la pareja.
En el plano social y cultural, el embarazo continúa siendo percibido, en ciertos contextos, como un período en el que la mujer debe centrarse exclusivamente en su rol reproductivo, relegando su dimensión erótica. La figura masculina, a su vez, puede enfrentarse a ambivalencias emocionales, entre el deseo y el temor, o a la dificultad de integrar el rol de pareja sexual con el de futuro padre. En sociedades tradicionalmente machistas, como la paraguaya y muchas de la región, esta tensión puede acentuarse debido a la escasa educación sexual, los prejuicios religiosos y la falta de espacios de diálogo sobre la sexualidad en la gestación.
La pandemia de COVID-19 introdujo nuevas variables en esta dinámica. Las restricciones sanitarias, el aislamiento social y la incertidumbre económica afectaron la intimidad de las parejas y la percepción del riesgo. Diversos estudios han señalado que el confinamiento alteró la frecuencia sexual, modificó las formas de contacto físico y promovió cambios en la comunicación afectiva. En las gestantes, además, el miedo al contagio y la disminución del acompañamiento médico presencial influyeron en la seguridad emocional y en la vivencia del cuerpo. Analizar la sexualidad de la mujer embarazada en este contexto resulta clave para comprender cómo los cambios sociales y psicológicos post pandemia reconfiguraron la experiencia sexual y afectiva.
Comprender la sexualidad en la gestante implica, por tanto, abordarla desde una visión biopsicosocial. No se trata solo de evaluar la función sexual, sino de reconocer la influencia del entorno, la pareja y la cultura. Promover una sexualidad saludable durante el embarazo requiere acompañamiento profesional libre de prejuicios, educación basada en evidencia y una escucha empática que permita a las mujeres vivir este periodo con placer, seguridad y bienestar emocional.
MITOS Y REALIDADES SOBRE LA SEXUALIDAD EN LA GESTANTE
• Durante el embarazo desaparece el deseo sexual. – FALSO
El deseo puede disminuir en el primer trimestre por molestias, pero tiende a aumentar en el segundo.
• El orgasmo o la penetración pueden dañar al bebé. – FALSO
En embarazos normales, el feto está protegido por el líquido amniótico y las paredes uterinas.
• El sexo puede inducir el parto antes de tiempo. – FALSO
No hay evidencia de que las relaciones sexuales provoquen parto prematuro.
• El bebé percibe o se ve afectado por las relaciones sexuales. – FALSO
No existen mecanismos que lo sustenten.
• Durante la lactancia o posparto inmediato no es posible el embarazo. – FALSO
La ovulación puede reiniciarse sin menstruación previa.
• La ligadura de trompas reduce el placer sexual. – FALSO
No afecta el deseo ni la capacidad orgásmica.
• La masturbación o el autoerotismo son prácticas inadecuadas en el embarazo. – FALSO
Pueden contribuir al bienestar emocional y físico.
MATERIALES Y MÉTODOS
Se realizó un estudio descriptivo, comparativo y transversal con 200 gestantes atendidas en un consultorio privado de ultrasonografía en Asunción, Paraguay. Se incluyeron 100 gestantes en el año 2020 y 100 en el año 2024, seleccionadas de manera consecutiva durante su control ecográfico rutinario.
No se establecieron límites de edad mínima o máxima para la inclusión. Se incluyeron gestaciones consideradas de bajo riesgo obstétrico al momento de la evaluación. Se excluyeron aquellas con diagnóstico de embarazo de alto riesgo que pudiera contraindicar la actividad sexual.
El instrumento consistió en un cuestionario estructurado elaborado por el investigador principal (Dr. Elías Sánchez), diseñado a partir de la experiencia clínica en consulta ginecológica y sexológica. Incluyó preguntas cerradas sobre edad, estado civil, edad gestacional, tipo de prácticas sexuales, frecuencia semanal y percepción subjetiva de placer. El cuestionario fue autoaplicado en un espacio privado, sin presencia de la pareja, con el objetivo de favorecer respuestas espontáneas.
El análisis se realizó mediante comparación descriptiva de frecuencias y porcentajes entre ambos períodos, con el fin de identificar variaciones en la conducta y vivencia sexual de las gestantes.
El estudio respetó los principios éticos de la investigación clínica. La participación fue voluntaria y anónima, previa explicación verbal del objetivo del estudio y aceptación libre de cada participante. No se recolectaron datos identificatorios personales. Dado el carácter observacional y anónimo del cuestionario, no se requirió consentimiento escrito formal.
RESULTADOS
Variable
2020 (n)
2020 (%)
2024 (n)
2024 (%)
Gestantes
21–30 años
49
49
48
48
Gestantes
31–40 años
29
29
33
33
En relación estable
54
54
68
68
Casadas
22
22
17
17
Sexo vaginal
97
97
99
99
Masturbación
2
2
7
7
Sexo oral
12
12
2
2
Frecuencia ≥3 veces/semana
28
28
38
38
Relaciones placenteras
95
95
93
93
La muestra estuvo compuesta mayoritariamente por gestantes entre 21 y 30 años (49% en 2020 y 48% en 2024), seguidas por el grupo de 31 a 40 años (29% y 33%, respectivamente). Se observó un aumento en el número de mujeres que refirieron encontrarse en relación estable (54% en 2020 vs. 68% en 2024), junto con una disminución del porcentaje de casadas formalmente (22% vs. 17%).
El coito vaginal se mantuvo como práctica predominante en ambos períodos (97% y 99%). La masturbación mostró un incremento en 2024 (2% vs. 7%), mientras que el sexo oral presentó una disminución (12% vs. 2%).
En cuanto a frecuencia, las relaciones ≥3 veces por semana aumentaron de 28% a 38%. La percepción de relaciones placenteras se mantuvo elevada en ambos grupos (95% en 2020 y 93% en 2024).
En términos generales, los datos evidencian estabilidad en la actividad sexual durante la gestación, con variaciones post pandemia en frecuencia y tipo de prácticas.
Figura 1. Distribución por edad (2020–2024). Figura 2. Tipo de relación (2020–2024).
Figura 3. Tipo de prácticas sexuales (2020–2024). Figura 4. Frecuencia y placer (2020–2024).
DISCUSIÓN
La sexualidad en la gestante sigue constituyendo un componente fundamental del bienestar físico, emocional y relacional. Los hallazgos de este estudio muestran que, si bien la mayoría de las gestantes mantiene una vida sexual activa durante el embarazo, existen diferencias notables entre los períodos pre y post pandemia de COVID-19. En el período post pandemia, se observa una mayor apertura hacia el diálogo sexual y una tendencia hacia la autonomía femenina, evidenciando que las mujeres han incorporado nuevas formas de comunicación y negociación de la intimidad con sus parejas.
El confinamiento derivado de la pandemia actuó como un factor modulador de la sexualidad, generando impactos diversos según el contexto emocional y relacional de cada pareja. Por un lado, promovió la introspección y la reevaluación de la vida sexual, favoreciendo que algunas gestantes fortalecieran la comunicación con sus parejas y exploraran nuevas formas de intimidad. Por otro, el aislamiento prolongado, el estrés y la incertidumbre sanitaria y económica influyeron en la disminución del deseo sexual y en el aumento de temores relacionados con la seguridad del embarazo, evidenciando que los factores emocionales y contextuales son determinantes en la vivencia sexual durante la gestación.
Persisten barreras culturales importantes. En muchas sociedades latinoamericanas, incluida la paraguaya, la sexualidad femenina sigue estando asociada principalmente a la reproducción, y no al placer, lo que genera culpa o inhibición en la gestante. Estas creencias culturales limitan la libertad de expresión sexual y dificultan que las mujeres reciban información confiable sobre su sexualidad durante el embarazo. La educación sexual integral en el ámbito prenatal emerge como una herramienta clave para romper estos mitos, fortalecer la autoestima y prevenir disfunciones sexuales o problemas de comunicación en la pareja.
La influencia de la pareja es un factor determinante en la experiencia sexual de la gestante. La respuesta emocional y conductual del varón puede potenciar o inhibir el deseo, el placer y la satisfacción sexual de la mujer. La pandemia amplificó esta dinámica, mostrando que los cambios en la convivencia, el manejo del estrés y la adaptación a nuevos roles dentro del hogar afectan directamente la intimidad y la calidad de las relaciones sexuales. Este hallazgo resalta la necesidad de abordar la sexualidad de manera interdisciplinaria, combinando el enfoque ginecológico y obstétrico con la perspectiva sexológica y emocional.
Finalmente, la comparación pre y post pandemia evidencia que, más allá de los cambios en la frecuencia sexual, lo relevante es la calidad de la vivencia sexual y la capacidad de comunicación. Las intervenciones profesionales que promuevan un espacio seguro, libre de juicios, donde las gestantes puedan expresar dudas y recibir orientación basada en evidencia, se presentan como un componente esencial para la salud sexual y emocional de la mujer durante el embarazo.
IMPLICANCIAS CLÍNICAS
Los hallazgos refuerzan la necesidad de integrar activamente la salud sexual en los controles prenatales. La persistencia de mitos y la baja verbalización espontánea de inquietudes sexuales indican que el profesional debe abrir el diálogo de manera proactiva.
La sexualidad durante el embarazo no debe abordarse exclusivamente desde el riesgo obstétrico, sino desde una perspectiva biopsicosocial que contemple placer, vínculo y bienestar emocional. La educación basada en evidencia puede reducir temores infundados y prevenir conflictos de pareja o disfunciones sexuales asociadas a desinformación.
Incorporar preguntas sobre vida sexual en la consulta prenatal constituye una intervención simple, de bajo costo y alto impacto en la salud integral de la gestante.
RECOMENDACIONES CLÍNICAS: VENTAJAS DE LA ACTIVIDAD SEXUAL Y ADAPTACIONES POSTURALES DURANTE LA GESTACIÓN
La sexualidad durante el embarazo no solo es segura en gestaciones fisiológicas, sino que puede aportar beneficios físicos, emocionales y vinculares para la mujer y la pareja. A pesar de ello, las creencias culturales y los mitos persistentes generan temores que limitan el ejercicio libre y placentero de la sexualidad. La inclusión de recomendaciones basadas en evidencia dentro de la atención prenatal contribuye a disminuir la desinformación, a fortalecer la autonomía de la mujer y a promover relaciones de pareja más saludables.
1. Beneficios de la actividad sexual durante el embarazo
Diversos estudios coinciden en que las relaciones sexuales pueden ofrecer ventajas significativas para la salud física y emocional de la gestante, siempre que la gravidez curse sin complicaciones y que no existan contraindicaciones obstétricas específicas.
Beneficios fisiológicos
• Mejora de la circulación sanguínea pélvica.
• Liberación de endorfinas y oxitocina, reduciendo el estrés y favoreciendo la relajación.
• Facilita el sueño.
• Contribuye indirectamente al fortalecimiento del suelo pélvico.
Beneficios emocionales y vinculares
• Refuerza el vínculo afectivo.
• Mejora la autoestima y la autoimagen corporal.
• Reduce tensiones en la pareja mediante un mayor contacto afectivo.
Beneficios psicológicos
• Favorece la expresión del deseo y el placer.
• Disminuye temores infundados mediante educación adecuada.
• Promueve la salud sexual integral como parte del bienestar gestacional.
2. Posiciones sexuales recomendadas durante la gestación
Las variaciones anatómicas propias del embarazo hacen que algunas posiciones resulten más cómodas y seguras. La educación en posturas adaptadas puede disminuir molestias y favorecer una experiencia sexual más satisfactoria.
“Posición de “cucharitas”
Recomendada en cualquier trimestre.
- Ventajas: mínima presión abdominal, control del ritmo, contacto afectivo.
“Mujer encima”
Adecuada durante toda la gestación.
- Ventajas: control de profundidad, facilidad de estimulación, menos presión en la pelvis.
“Cara a cara con apoyo elevado”
Útil especialmente en los dos primeros trimestres.
- Ventajas: conexión emocional y visual, adaptable con almohadas.
Posición a cuatro apoyos (“perrito”)
Especialmente útil en el tercer trimestre.
- Ventajas: reduce presión abdominal, facilita distintos ángulos.
“En el borde de la cama”
Adecuada en todos los trimestres.
- Ventajas: control postural, estabilidad.
Posición en “V”
Adecuada principalmente durante la primera mitad del embarazo.
- Ventajas: permite relajación mientras la pareja realiza el movimiento.
3. Situaciones en las que se recomienda evitar el coito
Debe evitarse cuando existan:
• Placenta previa.
• Amenaza de parto prematuro.
• Sangrado vaginal inexplicado.
• Insuficiencia cervical.
• Ruptura de membranas.
• ITS Activas.
• Dolor pélvico severo sin evaluación médica.
4. Relevancia clínica del acompañamiento profesional
La educación sexual durante el control prenatal es fundamental para reducir miedos, fortalecer la autonomía y promover una vida sexual saludable, placentera y segura. Proporcionar información basada en evidencia permite que la gestante mantenga una vivencia sexual integral y acorde a sus necesidades individuales.
LIMITACIONES
Este estudio presenta limitaciones inherentes a su diseño descriptivo y a la recolección en un único consultorio privado, lo que puede limitar la generalización de los resultados a toda la población paraguaya. Asimismo, el instrumento utilizado no corresponde a una escala validada internacionalmente, sino a un cuestionario clínico estructurado. Al tratarse de datos autorreportados, no puede descartarse sesgo de deseabilidad social.
No obstante, el valor del estudio radica en aportar datos locales inéditos sobre sexualidad en la gestante, ofreciendo una aproximación clínica realista que refleja la práctica cotidiana y las inquietudes auténticas de las pacientes.
CONCLUSIONES
• La sexualidad en la gestante se mantiene activa y placentera, con variaciones individuales influenciadas por factores físicos y emocionales.
• Tras la pandemia, se observa un aumento de la autonomía sexual y la valoración del placer como parte de la salud integral.
• Persisten mitos y creencias culturales que pueden limitar la expresión sexual femenina durante la gestación.
• La inclusión del tema sexualidad en los controles prenatales es fundamental para promover el bienestar biopsicosocial.
DE LOS AUTORES
Dr. Elías Sánchez – Ginecólogo y Sexólogo Clínico:
“Desde la práctica ginecológica diaria, este estudio permitió evidenciar que las inquietudes sobre la sexualidad durante la gestación son mucho más frecuentes de lo que se declara en consulta. Muchas mujeres desean información, pero temen ser juzgadas o incomprendidas. La atención prenatal no debe limitarse a los parámetros biomédicos, sino incorporar espacios de diálogo sobre el placer, la intimidad y el vínculo de pareja. La función del profesional es acompañar, educar y brindar seguridad, derribando tabúes con lenguaje claro y empático. Escuchar sin prejuicios también es una forma de promover salud sexual y bienestar integral.”
Dr. Félix Lezcano – Médico Sexólogo:
“La sexualidad en el embarazo continúa siendo un tema rodeado de silencios, especialmente en contextos donde persisten mandatos culturales que asocian la maternidad con pureza o asexualidad. En el ámbito de la sexología, observamos que muchas disfunciones y conflictos de pareja durante la gestación no responden a causas fisiológicas, sino a miedos, culpas o desinformación. Es fundamental que los profesionales podamos ofrecer un acompañamiento que reconozca la dimensión emocional y vincular de la sexualidad, ayudando a las parejas a reconectarse desde la ternura, la confianza y el deseo. La empatía, la escucha y la información basada en evidencia son herramientas que transforman el modo en que las mujeres viven su sexualidad en esta etapa.”
REFERENCIAS
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