Disfunción Eréctil Relacional Inducida por Amenaza Erótica (DERIAE)
Caracterización Clínica de un Posible Subtipo en una Cohorte de Hombres Heterosexuales Monógamos
Autor: Dr. Félix Lezcano – Médico Sexólogo
Lugar: Consultorio PLEXO
Barrio Madame Lynch, Asunción, Paraguay.
Fechas del estudio: Marzo 2023 a Diciembre 2025
Correo electrónico: felixlezcano@hotmail.com
Teléfono: PLEXO Consultorios. +595981801380
ANTECEDENTE CLÍNICO
En la práctica Clínica cotidiana comencé a observar un patrón que no terminaba de encajar del todo en la categoría clásica de disfunción eréctil psicógena. Se trataba de pacientes sin alteraciones orgánicas relevantes, con buena función eréctil fisiológica, pero con un evento relacional claramente identificable antes del inicio del cuadro. La repetición de esta secuencia clínica fue lo que motivó esta caracterización.
RESUMEN
Introducción: La disfunción eréctil (DE) psicógena suele conceptualizarse desde modelos centrados en ansiedad de desempeño y factores intrapsíquicos. Sin embargo, determinados patrones relacionales podrían actuar como desencadenantes específicos del síntoma eréctil en hombres con función fisiológica conservada.
Objetivo: Caracterizar un patrón relacional específico asociado a DE tras exclusión de etiología orgánica y psicopatológica relevante, y proponer su conceptualización clínica provisional.
Métodos: Estudio observacional descriptivo basado en una cohorte clínica de 50 hombres heterosexuales monógamos atendidos consecutivamente por DE entre marzo de 2023 y diciembre de 2025. Se realizó evaluación clínica integral, laboratorio orientado a descartar causas metabólicas, endocrinas y cardiovasculares, evaluación psicométrica mediante DASS-21 e IPDE y análisis fenomenológico del contexto relacional.
Resultados: Siete pacientes presentaron función eréctil fisiológica preservada, evento relacional disruptivo previo al inicio del cuadro y comentarios sexuales descalificantes explícitos. Cinco mostraron mejoría significativa tras intervención vincular.
Conclusión: Se propone la caracterización provisional de este patrón clínico DERIAE como posible subtipo dentro de las DE no orgánicas, con implicancias diagnósticas y terapéuticas que ameritan validación prospectiva.
INTRODUCCIÓN
La disfunción eréctil (DE) es una condición prevalente con impacto significativo en la calidad de vida y en la dinámica de pareja (1,2). Tradicionalmente, su etiología se clasifica en orgánica, psicógena o mixta (3). Dentro de la categoría psicógena, los modelos explicativos predominantes han enfatizado ansiedad de desempeño, autoexigencia y vulnerabilidad intrapsíquica (4,5).
La ansiedad de desempeño ha sido ampliamente descrita como uno de los mecanismos centrales en la disfunción eréctil no orgánica. Cuando el paciente anticipa el fracaso, entra en un estado de tensión que interfiere con la respuesta eréctil. Sin embargo, estos modelos suelen centrarse en procesos internos del individuo y no siempre consideran con suficiente detalle los disparadores relacionales concretos.
Si bien actualmente se reconoce la influencia del contexto relacional en la función eréctil, la categoría de disfunción eréctil psicógena continúa siendo amplia y poco específica en la práctica clínica. En muchos casos, la dimensión relacional se menciona, pero no se caracteriza con suficiente precisión fenomenológica.
En la práctica clínica se observó un grupo de pacientes cuya DE aparecía tras eventos relacionales caracterizados por amenaza erótica explícita, comparaciones sexuales o descalificación del desempeño. En estos casos existía temporalidad clara entre el evento interpersonal y el inicio del síntoma, preservación de función fisiológica y mejoría tras intervención vincular.
El presente estudio tiene como objetivo caracterizar este patrón clínico y proponer su conceptualización provisional como Disfunción Eréctil Relacional Inducida por Amenaza Erótica (DERIAE) para facilitar su identificación en la práctica clínica.
Es importante aclarar que la presente propuesta no pretende establecer una nueva categoría diagnóstica formal independiente dentro de las clasificaciones internacionales vigentes. Sin embargo, los hallazgos observados permiten proponer una subclasificación clínica provisional dentro del espectro de las disfunciones eréctiles no orgánicas de origen relacional, caracterizada por un disparador erótico explícito, temporalidad definida y preservación de la función fisiológica. Esta delimitación podría aportar mayor precisión diagnóstica y orientar intervenciones terapéuticas más específicas.
ESTADO DEL ARTE
Durante décadas, la disfunción eréctil (DE) ha sido entendida como un fenómeno multifactorial donde los factores psicológicos y relacionales pueden actuar como contribuyentes primarios o secundarios. En esa línea, guías clínicas contemporáneas incluyen explícitamente variables como conflicto de pareja dentro de los factores psicológicos/psicosexuales asociados a DE (AUA, 2018).
En paralelo, las guías europeas recomiendan una historia psicosexual dirigida, incorporando estresores vitales, aspectos culturales y factores cognitivos relacionados con el rendimiento sexual (EAU, actualización vigente). Asimismo, documentos y actualizaciones de guías europeas sobre salud sexual masculina han ido reforzando la evaluación integral (incluida la dimensión psicosexual) como parte del abordaje clínico (EAU, 2019–2021).
A partir de la pandemia por COVID-19, se describieron cambios relevantes en la vida sexual y en la dinámica interpersonal, con reportes de disminución de deseo, frecuencia de relaciones y otros indicadores de función sexual durante períodos de confinamiento, señalando además el impacto de la pandemia en relaciones e intimidad (2020–2021). Este escenario reforzó, en la práctica clínica y en la literatura, la importancia de integrar el contexto relacional en la evaluación de la DE, especialmente en cuadros no orgánicos o situacionales.
En este marco, resulta clínicamente útil describir con mayor precisión patrones relacionales específicos capaces de actuar como disparadores y perpetuadores del síntoma, más allá de la categoría amplia de “psicógena” entendida solo como ansiedad intrapsíquica.
Sin embargo, aunque las guías contemporáneas reconocen la influencia de factores relacionales en la disfunción eréctil, no se encuentra una caracterización fenomenológica específica de patrones desencadenados por amenaza erótica explícita o comparaciones sexuales dirigidas al desempeño. La categoría de “conflicto de pareja” resulta amplia y poco diferenciada, lo que puede dificultar la identificación de subpatrones clínicos con temporalidad clara y mecanismo relacional concreto. En este sentido, describir con mayor precisión estos eventos podría aportar utilidad diagnóstica y terapéutica en la práctica clínica.
MÉTODOS
Diseño: Estudio observacional descriptivo.
Población: 50 hombres heterosexuales monógamos atendidos consecutivamente por DE entre marzo de 2023 y diciembre de 2025.
Evaluación: Historia clínica sexológica completa, laboratorio orientado a descartar etiología metabólica, endocrina y cardiovascular, evaluación psicométrica con DASS-21 e IPDE y análisis de función eréctil matutina y masturbatoria.
Clasificación Etiológica:
Definición Operativa DERIAE: Se consideró este patrón cuando la disfunción eréctil era adquirida, la función eréctil fisiológica estaba conservada y existía un evento relacional identificable previo al inicio del cuadro, acompañado de comentarios sexuales descalificantes explícitos, sin evidencia de etiología orgánica relevante.
RESULTADOS
Los siete pacientes clasificados como DERIAE presentaron erecciones matutinas y masturbatorias preservadas. No se identificaron alteraciones metabólicas relevantes. Un paciente presentó hipogonadismo leve tratado con TPH y otro, hipertensión arterial compensada. Cinco de los siete mostraron mejoría significativa tras intervención vincular.
DISCUSIÓN
Lo que más llamó la atención en estos casos no fue solamente la presencia de disfunción eréctil, sino el contexto en el que apareció. A diferencia de la disfunción eréctil psicógena clásica donde suele haber ansiedad anticipatoria previa o autoexigencia marcada; aquí, el punto de inicio fue claramente relacional.
En todos los pacientes pudo identificarse un evento interpersonal concreto: comparaciones sexuales, comentarios descalificantes, amenazas implícitas o explícitas de reemplazo. No se trataba de un miedo interno difuso, sino de una experiencia externa que impactó directamente en la autoimagen erótica del paciente.
Diferenciación de conflicto de pareja
Es importante señalar que este patrón no equivale a un conflicto de pareja en sentido amplio. En los casos observados, no necesariamente existía deterioro global del vínculo, discusiones recurrentes o dinámicas relacionales disfuncionales crónicas. El elemento central fue un evento puntual, explícitamente sexual, que impactó directamente en la autoimagen erótica del paciente. La amenaza no fue afectiva ni vincular en términos generales, sino específicamente erótica y comparativa, dirigida al desempeño o a la masculinidad sexual.
Precisión fenomenológica del disparador
Esta distinción resulta clínicamente relevante. Mientras que el conflicto de pareja puede generar estrés inespecífico que afecte la función sexual, en DERIAE el disparador tiene un contenido sexual explícito y una temporalidad clara con el inicio del síntoma. La experiencia subjetiva del paciente no es “tenemos problemas”, sino “ya no soy suficiente sexualmente”. Esta herida en el self erótico parece activar un estado de vigilancia durante el encuentro íntimo, interfiriendo con la espontaneidad parasimpática necesaria para la respuesta eréctil.
Desde el punto de vista fisiológico, cuando un hombre entra en un estado de alerta sostenido durante el encuentro sexual, la erección pierde naturalidad. Sabemos que la respuesta eréctil requiere un predominio parasimpático; si el sistema nervioso está activado en modo defensa o vigilancia, el cuerpo no responde igual. El primer episodio de falla posterior al evento relacional termina reforzando el temor, generando un aprendizaje negativo que puede perpetuar el síntoma.
Un dato clínicamente relevante fue la preservación de erecciones matutinas y masturbatorias en todos los casos. Esto nos aleja bastante de una causa vascular primaria y refuerza la idea de que el eje del problema no era orgánico.
Además, la mejoría observada cuando se trabajó el vínculo en la mayoría de los pacientes sugiere que la dimensión relacional no fue un elemento accesorio, sino central en la génesis y mantenimiento del cuadro.
Más que introducir una nueva entidad nosológica independiente, este trabajo busca describir y subcaracterizar un patrón clínico dentro del espectro de las disfunciones eréctiles no orgánicas, potencialmente encuadrable como una forma situacional secundaria a un patrón relacional específico. Al menos en nuestra experiencia clínica, este fenómeno aparece con suficiente frecuencia como para merecer una mirada diferenciada en la práctica.
IMPLICANCIAS CLÍNICAS
Este patrón sugiere la necesidad de incorporar de manera sistemática preguntas específicas sobre eventos relacionales recientes en la evaluación de hombres con disfunción eréctil no orgánica.
Algunas preguntas clave podrían incluir:
¿Hubo algún comentario o situación reciente que crees pudo afectar tu seguridad a la hora de tener sexo?
¿Apareció el síntoma después de algún conflicto, comentario o comparación?
¿Las erecciones por la mañana o durante la masturbación se mantienen?
Explorar estos aspectos puede orientar el tratamiento hacia intervenciones vinculares más específicas y evitar abordajes exclusivamente farmacológicos.
CONCLUSIÓN
La observación de estos casos sugiere que ciertos eventos relacionales explícitos pueden actuar como disparadores claros de disfunción eréctil en hombres con función eréctil fisiológica conservada.
Reconocer este patrón tiene implicancias prácticas importantes. Nos obliga a ampliar la entrevista clínica, a explorar con mayor profundidad el contexto vincular y a evitar atribuir rápidamente el cuadro a causas orgánicas o a una “ansiedad de desempeño” genérica.
Si bien esta subclasificación clínica requiere validación prospectiva en muestras más amplias, la consistencia observada en los casos analizados respalda la pertinencia de delimitar este patrón dentro de las disfunciones eréctiles relacionales. Reconocer la amenaza erótica explícita como posible disparador diferencial puede mejorar la precisión diagnóstica, evitar la medicación innecesaria y favorecer intervenciones terapéuticas más focalizadas en el vínculo.
REFERENCIAS
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